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viernes, 18 de julio de 2008

Modelo K y el escenario luego del rechazo del Senado

Este es un artículo del columnista Jorge Sosa, del diario El Cronista Comercial.

Terminó el juego. Empieza otro, pero con nuevas reglas, y quizás algunos nuevos jugadores. Son horas de lectura caliente y las preguntas brotan más que las respuestas: ¿cambiará Cristina? ¿Pagará Néstor los platos rotos? ¿Se modifica el doble comando? ¿Se atrincheran aún más los Kirchner?Si desde la asunción de Cristina dominaba la sensación de que el actual mandato K no era más que una prolongación del de su marido, una suerte de reelección con cambio de rostro, esa sensación parece irse hoy a pique. ¿Por qué razón? Simplemente porque los Kirchner, después del shock político de haber perdido la batalla por las retenciones, deberán comenzar a jugar un partido distinto, y sin las encuestas a su favor.
Hay dos pilares del modelo político K que el voto de Cobos terminó de demoler. Dos presupuestos básicos que quedaron en desuso:
1- “Somos los únicos que defendemos los intereses del país”. Para la filosofía kirchnerista, forjada desde Santa Cruz, todos los sectores que actúan en la vida política —excepto el Gobierno— persiguen intereses sectoriales y por eso lo que vale es el proyecto oficial. Los medios de prensa también forman parte de esa oposición, que cada tanto —más seguido de lo que uno imagina— se plasma en una conspiración para derrocar al Gobierno.
Kirchner llevó tan al extremo ese relato en la pelea contra el campo, que terminó planteando la pulseada como una cuestión de vida o muerte política para la gestión Cristina, acusando a los dirigentes rurales de golpistas y ubicando a un aparte de la clase media argentina como integrante del partido “de las señoras gordas”. Difícil digerir ahora que el peronismo —según ese supuesto— sufrió una ejemplificadora derrota a manos de una conspiración gerenciada por un grupo de obesas señoras de Barrio Norte.
2- “Lo único que importa es la legitimidad de origen”. Para la filosofía K, el haber ganado por amplio margen las elecciones de 2007, le otorga al Gobierno un cheque en blanco para hacer y deshacer a gusto, sin reparos institucionales. Y como dijo Cristina, quien no esté de acuerdo con el proyecto oficial puede formar un partido y presentarse en las próximas elecciones. Por supuesto que cualquiera está en su derecho de hacerlo y el Gobierno está no solo en su derecho sino también en la obligación de cumplir con el programa para el que fue elegido. Pero la otra parte del juego democrático lo que busca asegurar es mecanismos institucionales para que cada ciudadano tenga garantizado su derecho al disenso y que todo gobierno pueda ser evaluado a la luz de la opinión pública (más aún con el contacto directo que permite hoy la tecnología). Los cambios o ajustes en el rumbo muchas veces son necesarios. Además, el sistema funciona solo si lo hacen también los poderes constitucionales del Legislativo y el Judicial. La democracia no puede funcionar sólo cada 4 años y sólo para aquellos que están en condiciones de formar un partido político o ser candidatos.
El manual no escrito de la política nos revela que los Kirchner, en su esencia, no van cambiar. Pero pueden empezar a reaccionar diferente ante un escenario que, contra lo que apostaron, ahora es diferente.

jueves, 17 de julio de 2008

Triunfo de la república democrática

Luego de la votación de ayer en el Senado, que dicho sea de paso, el proyecto de retenciones móviles se debió someter al Congreso desde el primer día y si se hizo fué por presión de la gente y no por el autoritarismo del gobierno; marcó un hito en la historia constitucional argentina.
Desde hace mucho tiempo que el Congreso no tenía la máxima palabra en un tema relevante a nivel nacional. El voto del senador de Santiago del Estero, Rached, y el voto final del vicepresidente Cobos, mostró que las convicciones propias están por encima de la disciplina partidaria.
En los EEUU, por ejemplo, esto sucede a menudo en el Congreso, legisladores de su propio partido votan en contra del proyecto del presidente (del mismo partido también) y sin embargo eso no es visto como un símbolo de debilidad. Por ejemplo, el senador y candidato republicano, John McCain votó varias veces en contra de los legisladores republicanos y del mismo presidente Bush e incluso se ha aliado a demócratas en varias cuestiones (ej inmigración); el otro candidato, Barack Obama, en reiteradas oportunidades votó junto con republicanos y en contra de varios legisladores demócratas.
O sea, la disidencia en un mismo partido no implica un debilitamiento de las instituciones sino que las fortifica, porque las instituciones son un ente compuesto por individuos, y los individuos no somos iguales sino que siempre pensamos distinto.
Es por eso que el voto final de ayer en el Senado sirvió para fortalecer una institución que había perdido muchísimo protagonismo en comparación con la Casa Rosada, a saber, el Congreso.

sábado, 5 de julio de 2008

Saqueo institucionalizado

En un comentario que dejé en el blog de Coki, Nanopoder, conté que hoy la Cámara de Diputados sancionó el proyecto 125 con algunos retoques por 127 votos contra 122.
Parece que nadie entendió que la propia medida en sí es confiscatoria y que todo lo que agregaron de más no sirve absolutamente para nada. No digo que el Estado no tenga que hacer nada porque sabemos que tiene sus funciones, pero que feo que es cuando te roba y encima la gente lo ratifica, como lo hicieron los representantes de las entidades rurales.

miércoles, 2 de julio de 2008

¿Qué es lo que hay que debatir?

Muchos hablan sobre la idea de debatir el tema de las retenciones móviles en el Congreso.
Todavía no se entiende el problema de fondo parece. La medida, llamada "resolución 125" es confiscatoria por dónde se la mire, y toda confiscación es anticonstitucional. El problema es que a la mayoría de la población no le importa porque sencillamente desconoce que la Constitución es un instrumento para protejer a los individuos, sus derechos indivuduales, no es un método sobre el cual el Estado oprime a los individuos; obviamente suponiendo que no estamos en un régimen despótico. Suponemos, claro; por más que la realidad de los últimos años refleje otra cosa.
Todavía no sabemos nada sobre el final de esto pero, ¿Qué pasaría si el Congreso aprueba la resolución 125 tal como está o modifica algo pero no se pierde la sustancia de la misma?.
Muchos dirían que se dejen de embromar, el Congreso la aprobó. Ese es el error, creemos que todo lo que hagan los políticos está bien porque los "elegimos" y oponerse sería un intento de desestabilización. Mentira. Si la Constitución es un elemento que está a servicio del individuo, los políticos que violen los derechos de los mismos deben ser cstigados. Pero de esto nos olvidamos y nos quedamos con una idea falsa de "institucionalidad" la cual lleva a que los políticos hagan lo que quieran porque tienen "legitimidad".
Lo que es confiscatorio es confiscatorio, por más que lo apruebe el Poder Ejecutivo o el Congreso. Hasta que no entendamos que los derechos individuales están por encima de todo, no vamos a entender el problema de fondo.